Oración a San Chárbel

A lo largo y ancho del mundo podemos encontrar un montón de santos y personajes religiosos pertenecientes a las religiones abrahámicas. No obstante, pocos, realmente, conocen al Santo Chárbel, cuál es su origen y todos los milagros que este ha hecho a lo largo y ancho de la historia moderna. Es por ello que queremos compartirte un poco de él, y darte un par de oraciones para que se las dediques en tus tiempos libres como creyente.

Los Santos, ¿qué son?

Antes de nada, debemos saber que la palabra santo proviene de otra, santidad. La santidad en hebreo y griego son palabras que transmiten una idea de pureza, un ser limpio en lo que a las religiones refiere, libre de toda corrupción y maldad. Por ejemplo, Dios es la máxima expresión de santidad debido a su perfección moral.

Es increíble pensar que en diversas creencias, estas personas son intercesores, o bien protectores, siendo así objetos de culto, ya que se entiende que, al fallecer, estos personajes disfrutan de la compañía de la divinidad. Por ejemplo, dentro de la tradición cristiana, son personas destacadas y vistos como modelos capaces de mostrar y enseñar a sus prójimos caminos ejemplares que llevan hasta la misma perfección.

Características de los santos

Dentro del cristianismo se toma como referencia a la biblia, y se tiene a los Santos como ejemplos cercanos a lo que es ser Dios. En esto podemos apoyarnos, ya que según la biblia Dios es, esencialmente, amor en su máxima expresión, y la principal virtud de todos los santos es su capacidad de amar, tanto a Dios como a sus prójimos humanos.

De hecho, la religión cristiana asegura que toda persona de la humanidad está hecha para ser santa y seguir los pasos de los santos, que son la imagen de un ejemplo en la creencia y seguimiento de Dios, y cuyas vidas es capaz de resumirse en una frase: el amor incondicional al ser supremo.

Por otro lado, también poseen rasgos físicos, y es algo que la iconografía cristiana se ha dedicado durante siglos a realizar alrededor de estos personajes, principalmente durante el medioevo. Estos atributos o símbolos pertenecientes a los santos fueron creados teniendo como fuentes a la misma Biblia, a los evangelios apócrifos y las leyendas piadosas, las cuales son bastantes.

Comúnmente al ver imágenes de santos podemos ver que poseen objetos comunes, o que comparten similitudes entre sí. Por ejemplo, entre los obispos santos podemos ver que tienen un báculo pastoral, o el más común que es un libro. Algunos tienen un dragón, el cual es símbolo de victoria contra los herejes y paganos, o también al mismo demonio.

Los santos sacerdotes poseen un cálices, y las cruces las tienen los seguidores religiosos, o bien los miembros de alguna orden. Las lanzas acompañan a los soldados santos, y las orbes o globos imperiales son característicos de los llamados reyes santos. Dos símbolos interesantes son una espada, la cual sostienen los decapitados, y la paloma que simboliza al espíritu santo.

¿Cualquiera puede ser un Santo?

La respuesta más sencilla y rápida es que sí. Como ya dijimos, toda la humanidad, incluyéndote a ti (y a mí que escribo esto) estamos llamados a convertirnos en santos, y esto se logra con fe, entrega y dedicación a Dios sobre todas y cada una de las cosas. Como ya mencionamos, amor al ser Supremo, a nuestro Padre.

No obstante, en la religión católica uno puede llegar a ser reconocido como un «santo», y esto se hace mediante un proceso denominado canonización. Este proceso ha cambiado con el paso del tiempo, pero en la actualidad la única persona que puede llevar a cabo dicho proceso es el Papa, llamado también «Su Santidad». Él es el único autorizado para determinar la santidad de los fieles católicos.

Inclusive, el apóstol Pablo denominaba como personas santas a todo cristiano que vivía en una ciudad determinada, y definía la santidad como aquel estado de comunión con Dios, en la iglesia, por medio del bautismo.

El venerar a los santos era común entre los primeros cristianos, los cuales oraban y pedían a los mártires intercesión. Podemos encontrar como a las primeras figuras veneradas como santas en los siglos iniciales del cristianismo a personajes como María, madre de Jesucristo. Posteriormente los obispos de la iglesia católica fueron quienes declararon como santos a determinados creyentes.

Chárbel Makhlouf

Este santo, conocido también como Sarbelio o José Antonio, fue un asceta y religioso maronita libanés. Cuando era pequeño fue huérfano de padre, y posteriormente gozó de un padrastro devoto. A los 20 años ingresó como novicio en un monasterio maronita, recibiendo el nombre de Fray Chárbel. Dos años después, en 1853, hizo sus votos solemnes y en 1859 fue nombrado sacerdote.

Algo que destacaba de Chárbel era su amor incondicional por Cristo (como mencionamos antes) y su vida llena de oración, ayunos y muchos sufrimientos, su pasión por la predicación y su capacidad de realizar prodigios, cosas consideradas más allá de la propia capacidad humana, la taumaturgia, las cuales para sus creyentes continuó incluso posterior a su muerte.

Murió a causa de una enfermedad que le provocó parálisis, en el año 1898 en el monasterio maronita en que cumplió su servicio como sacerdote. La iglesia católica lo canonizó en el año 1977, y es el primer santo católico del Líbano.

Milagros de San Chárbel

Algo destacable de este santo fue la exhumación de su tumba, debido a los rumores de destellos sobre su tumba. Se le encontró, cuatro meses después del deceso, flotando en una tumba llena de barro, y se conservó su cuerpo incorrupto. Al mismo tiempo, no dejó de exudar sangre hasta el día de su canonización, y emite un bálsamo perfumado apreciado como prodigioso.

Uno de sus milagros más recientes fue el de Dafne Gutiérrez, joven que sufrió una enfermedad en los ojos, y que los médicos le dijeron que no volvería a ver. Después de varios meses ciega, decide ir a una iglesia, en la que el padre le habló del poder sanatorio de San Chárbel. El Padre le aplicó aceites traídos del Líbano, y tan solo un par de días más tarde se despertó de madrugada con ambos ojos pudiendo ver perfectamente.

Oraciones a San Chárbel

I

¡Oh! Santo Venerado. Tú, que pasaste tú vida en la soledad, en una ermita humilde y retirada. Que no pensaste en el mundo ni en sus goces. Que ahora estás sentado a la diestra de Dios Padre. Te pedimos que intercedas por nosotros, para que Él nos extienda su bendita mano y nos socorra. Ilumine nuestra mente. Aumente nuestra fe. Fortifique nuestra voluntad para proseguir nuestras oraciones y súplicas ante ti y todos los santos.

¡Oh Santo Charbel! Que por tu poderosa intercesión, Dios Padre hace milagros y realiza prodigios sobrenaturales. Que cura a los enfermos y devuelve la razón a los perturbados. Que devuelve la vista a los ciegos y el movimiento a los paralíticos.

Dios Padre Todopoderoso, míranos con piedad, otórganos las gracias que te imploramos, por la poderosa intercesión de San Charbel, (Aquí hacer la(s) petición(es) ...) y ayúdanos para hacer el bien y evitar el mal.

Pedimos tu intercesión en todo momento, sobre todo en la hora de nuestra muerte, Amén.

Oración para pedir un milagro a Chárbel

Oh Dios infinitamente Santo y
Glorificado por tus Santos, tú que
inspiraste al santo monje y
ermitaño Charbel a vivir
y a morir en perfecta semejanza con
Jesús otorgándole la fuerza de separarse
del mundo a fin de hacer triunfar,
en su ermita el heroísmo
de las virtudes monásticas:
la pobreza, la obediencia y la castidad,
Te imploramos nos concedas
la gracia de amarte y de servirte
siguiendo su ejemplo.
¡Oh! Señor Todopoderoso,
que manifiestan el poder
de la intercesión de
San Charbel con numerosos milagros
y favores, concédenos la gracia
(…aquí se hace la petición….)
que nosotros te imploramos
por su intercesión.
Amén.

Oración para peticiones urgentes a San Chárbel

Glorioso san Chárbel, dador generoso,
siempre deseando servir al Señor y al prójimo
que nunca dejaste de asistir a los pobres y enfermos
y a los más necesitados que, sabiendo de tus milagros,
acudían a ti en busca de consejo, consuelo, alivio y socorro.

Hoy con toda mi fe acudo a ti en mi desesperación y angustia
quiero pedirte, rogarle, con el corazón en la mano,
que me prestes tu siempre milagrosa ayuda,
san Chárbel, tú que nos das tu apoyo y comprensión, atiéndeme,
tú que eres el patrón de los que sufren en alma y cuerpo
y dar rápida solución por imposible que sea el problema,
intercede por mi y presenta mis peticiones ante el Señor,
consigue que se obre un milagro en mi vida
para remediar esta difícil y urgente situación
que es la causa de mis desvelos e tranquilidades:
(decir con mucha fe lo que se necesita conseguir
por mediación de este prodigioso santo).

San Chárbel humilde anacoreta amigo de todos,
hombre justo, bueno y caritativo que abogan por nosotros,
no dejes de rogar por los que llegamos hasta ti esperanzados;
tú que eres poderoso en los Cielos y no decepcionar a nadie,
tú que eres amigo fiel del Señor y eres siempre por Él escuchado,
alcánzame, te ruego, de su infinita misericordia y bondad
lo que con sencillez y humildad hemos solicitado,
danos confianza y haz que siguiendo tu virtuoso ejemplo
nos unamos cada vez más a Jesucristo,
al que tú tanto amaste y adoraste,
para que viviendo en el cumplimiento de sus mandamientos
de sus Enseñanzas y de su Evangelio,
consigamos la sanidad de cuerpo y alma
y junto a ti proclamemos sus maravillas
y le alabemos y glorifiquemos por siempre.
Amen

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