Salmo 35: explicación del pasaje bíblico

¿Te sientes en peligro? Tal vez te han pasado cosas últimamente, las cuales te hacen sentir que necesitas que Dios esté contigo. No obstante, Dios siempre está con nosotros, solo debemos buscarlo. Dios es y será siempre nuestro Padre, y como todo padre que protege a Sus hijos, él va defendernos de cualquiera que quiera dañarnos y hacernos el mal. La Justicia de Dios se menciona en varias ocasiones, pero en el Salmo 35 es especial su mención, acompáñanos a leerlo.

Justicia, ¿qué es realmente?

Cuando hablamos de justicia en cualquier término, normalmente nos imaginamos un juicio en el cual los culpables son condenados y los inocentes salen ganadores. Por otro lado, también se suele imaginar como hacer cumplir la ley de manera equitativa e imparcial. No obstante, cuando se trata de Dios la acción de justicia conlleva más que la fría aplicación de las normas o cumplimiento de las normas por ser fieles al deber o las obligaciones morales y éticas.

Por otro lado, tenemos a la Biblia, la cual nos regala un poco de las definiciones sobre lo que es la justicia como una cualidad de Dios. De hecho, en las escrituras originales en hebrero podemos encontrar una serie de vocablos, los cuales pueden definirse como «derecho» y «lo que es recto». El resto son definibles como «justicia» o bien «rectitud». Podemos decir, entonces, que la palabra que se usa para justicia en la biblia quiere decir «cualidad de ser recto o justo».

Dios es justicia

Conocemos a Dios como nuestro padre, nuestro amigo, o nuestro pastor, que nos guía entre los caminos de esta vida con su sabiduría. A Él se le han adjuntado un montón de cualidades, entre las cuales destacan su sabiduría, su poder infinito y su capacidad inmensa de amar a Sus hijos y Su pueblo. Todo esto podría resumirse a una sola palabra, y es santidad.

Al ser Santo podemos entender que lo es en todos los aspectos posibles, por lo que es infinitamente puro y recto, y Su naturaleza perfecta le impide llegar a ser injusto con las personas. Podemos interpretar su rectitud y santidad como que nunca será capaz de herir a sus hijos. De hecho, es el amor altruista del propio Dios y su naturaleza lo que lo mueve a tratarnos con rectitud, por otro lado la injusticia (cuyas formas podemos ver como el racismo, la discriminación de cualquier tipo y el favoritismo) es realmente el fruto del egoísmo y la codicia, términos muy contrarios al amor.

La envidia en el Salmo 35

Antes de hablar sobre el Salmo 35, debemos entender la situación en el mismo. Algo que podemos decirte acerca del salmo 35 es que puede interpretarse de muchas maneras. En él vemos que el Rey David es perseguido por sus enemigos que querían asesinarlo injustamente.

No obstante, esta persecución llena de injusticia viene acompañada de sentimientos de envidia hacia David, por ser el elegido, el ungido, de Dios. Y la envidia que le tenían David era tal, que fue duramente perseguido por el rey Saúl, y en medio de toda esa adversidad el Rey David pudo escribir este Salmo.

La envidia es algo que todos alguna vez hemos experimentado. La forma más sencilla de explicar es cuando ves alguien que posee cosas que tú no, y que las deseas. Estas cosas pueden ser bienes materiales, cualidades o talentos, lo que sea que no tengamos y que queramos tener como esa persona es válido. De hecho, no podemos solo evitar la envidia, para hacerlo se necesita estar conscientes de ello, para así centrarnos más en lo que sí tenemos.

Te preguntarás entonces, ¿es la envidia un pecado? Claro, lo es, ¿por qué? La respuesta es sencilla: la envidia divide a las personas. La envidia destruye las relaciones y causa discordia, creando en nosotros un espíritu de amargura y maldad, ya que hace que las personas hagan y digan cosas realmente tóxicas. Si no te queda suficientemente claro que es un pecado, lee Santiago 3:16.

La envidia nace en nosotros con algo pequeño, con un pensamiento que resuena en nuestra cabeza como No es justo o ¿Por qué yo no recibo el reconocimiento?.

¿Cómo vencemos a la envidia?

Así como con cualquier problema que se tenga a nivel personal, lo primero que debemos hacer es reconocer que estamos siendo envidiosos, ya que es normal pensar que no lo somos. Debemos humillarnos a nosotros mismos y reconocerlo.

Por medio de la fe podemos considerarnos crucificados con Jesús, y por ende vivos para Dios en Cristo. Si somos capaces de vivir con esta fe en nosotros, entonces seremos capaces de vencer todas las tentaciones, y en lugar de la envidia crecerá en nosotros el agradecimiento y la alegría.

Explicación del Salmo 35

Así como hablamos de la justicia y la envidia, hablaremos de este Salmo. Como ya mencionamos, este fue escrito por David durante su persecución. Si leemos nos damos cuenta de que es en realidad una petición de David hacia Dios para que lleve a cabo un juicio sobre los enemigos de Dios y los que persiguen a Su Pueblo.

No caigamos en malas interpretaciones respecto a este pasaje bíblico, y crearnos la imagen en nuestra cabeza de que Dios es un juez duro e insensible con las personas, porque en realidad es compasivo y solo quiere ayudar a sus hijos.

Esta palabra, entre sus mensajes, quiere decirnos que ante una situación de maltrato o en la que nos hagan daño no debemos alejarnos del Señor, y que solo así el obrará en nuestro favor. Él hará justicia para nosotros, porque nunca dejará caer al que es justo, y siempre condena al los que aborrecen a los justos.

Debemos comprender, entonces, que Dios es un juez justo, puesto a que es perfecto. Él no tiene la culpa de tu situación, pero es capaz de cambiarla si tú buscas de él cuando lo necesites en los momentos adverso, ya que de la manera que sea Él te ayudará.

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