Salmo 90: explicación del pasaje bíblico

Los humanos tenemos un cuerpo de carne y hueso, el cual día tras días, segundo tras segundo, realiza una batalla titánica por mantenernos vivos. Nuestro entorno está rodeado de herramientas u objetos que, aunque no lo creamos, pueden acabar con nosotros de diferentes maneras. La vida es efímera y nosotros somos finitos, en todas nuestras capacidades y demás aspectos de nuestra vida. Al ser algo tan rápido, la vida es algo que debe disfrutarse, sin importar las circunstancias. El Salmo 90 habla de ello, y esperamos que te ayude a ver la vida de otra manera.

¿Qué necesito para vivir?

La vida, como la conocemos en carne, no es más que un conjunto, una secuencia, de fotogramas ordenados, en los cuales navegamos y pasamos nuestras experiencias. Hay cuestiones ignotas que a veces el hombre se plantea, como qué habrá antes y después de la vida, preguntas, casi siempre, con respuestas que conllevan posibilidades espirituales.

Cuando se le pregunta a alguien que necesita para vivir, puedes obtener varias respuestas. Puedes decirte que necesitan agua y comida para poder vivir y no morir a falta de estos, o podrían decirte que necesitan de su hogar y sus cosas. Las respuestas son válidas, por supuesto, pero están equivocadas.

Jesús de Nazaret, Cristo, fue capaz de vivir 40 días enteros en un desierto, alimentándose de nada más ni nada menos que de la palabra de Dios. Eso es porque alimentó su espíritu de lo que leía en la Sagrada Palabra. Pensarás que es por ser el hijo de Dios, pero Jesús no fue más que un hombre como tú o yo, y podía padecer hambre y sed como todos. Podemos concluir, entonces, que unas de las cosas que más necesitamos es la palabra de Dios en nuestra vida para vivir.

¿Qué se necesita para morir?

Se conoce el término «muerte» como el cese de todas las actividades biológicas que tiene un cuerpo. Muchos tratan de no pensar en ella, puesto a que es un hecho inevitable por el que cada uno de los humanos vamos a pasar tarde o temprano, al menos por ahora. No hay fórmula para la vida eterna, y una vida puede extenderse con dietas y tratamientos hasta pocos más de 100 años, aunque la esperanza de vida normal está entre los 60-80 años.

No obstante, aunque la muerte física es lo primero que notamos en el deceso de alguien, lo cierto es que existe otro tipo de muerte. Varias personas han interpretado el libro del Génesis como el primero que habla de otra muerte. Concretamente en el capítulo 2 versículo 16 al 17, Dios le explica a Adán y Eva que si comen del fruto prohibido morirán. Algunos podrían suponer que en ese momento Adán y Eva eran inmortales, y que al probar el fruto Dios los mataría.

Sin embargo, no es así. Varias personas interpretan estos versículos como la forma que tenía Dios para decirle a Adán que pecar era directamente alejarse del Señor, y que moriría, no físicamente sino, espiritualmente. Moriría condenado. Como una planta que si la cortas de tajo no muere al instante, sino que lo hace por dentro y de forma lenta, entre más tiempo pase cortada más morirá, a menos que sea injertada de nuevo.

Podemos deducir, entonces, que para morir no se necesita más que alejarnos de Dios, pecar y no tener una vida dedicada a seguir los pasos de Jesús.

Salmo 90, ¿qué dice de esto?

El Salmo 90 es muy particular, ya que es el único que está relacionado con Moisés, su escritor. Esto quiere decir, entonces, que es el primer salmo escrito cronológicamente. Esto ya que lo escribió durante su viaje desde la tierra de Egipto hasta la de Canaán, antes del 1408 a.C. Se sabe que él compuso otros salmos en el libro el Éxodo y el de Deuteronomio. Este Salmo, a su vez, está mal numerado, puesto a que vendría a ser realmente el 89, pero en un sistema numérico diferente.

Este salmo es también muy conocido por hacer una referencia a que la esperanza de vida de una persona es de 70 a 80 años, pese a que según la propia tradición bíblica su escritor, Moisés, vivió 120 años. Por otro lado, a este Salmo es común dividirlo en varias partes, las cuales podemos desglosar aquí. Es un salmo de lamento en el cual las personas se quejan del juicio de Dios y del peso que la vida les trae.

Muerte y demás en el Salmo 90

Un tema que toca el Salmo 90 en sus primeros versículos, y es la seguridad que tenemos con Dios. Habla de la confianza en una vida que es segura si estamos cerca de Dios, puesto a que, como mencionamos anteriormente, Él es todo lo que realmente necesitamos para poder existir.

Del versículo 3 al 6 habla sobre la finitud, la fragilidad, de las personas. Habla de que somos seres limitados y con un fin escrito, y que nos es imposible quitar las barreras de nuestra falta de experiencia o límites de nuestra inteligencia. Vemos un par de metáforas, una de las cuales habla sobre que sin Dios no somos nada, somos polvo. Pero así como dios sopla vida a su primera criatura de polvo (Adán), puede hacerlo contigo, y redimirte. Por otro lado, habla de la vida humana como la hierba, pasajera y corta.

Luego habla sobre la caída de nuestra naturaleza, porque somos seres caídos. Pecamos, hacemos el mal y nos hacen el mal a nosotros, y Dios nos ve como culpables. El Salmo 90 deja ver que pese a las bendiciones diarias que Dios da, la maldad y el pecado perseveran en el mundo, dejando entender que algo no está bien en él. Lo mismo pasa con las relaciones humanas.

Por último, se habla sobre una oración para así recuperarse y tener sabiduría. De hecho, Moisés hace una oración en este Salmo. Plantea que por las circunstancias en que vivimos lo mejor es escuchar y aprender, pidiendo así Moisés que Dios nos enseñe la sumisión, la obediencia y responsabilidad de correr con las consecuencias de nuestros actos.

Moisés en esta oración le pide a Dios que le enseñara a contar sus días, ya que estaba consciente de la debilidad, la fragilidad, de la misma, y de los pecados. Es algo que todos deberíamos hacer también.

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