Salmo 37: explicación del pasaje bíblico

¿Es realmente bueno servirle a Dios? ¿Cómo nos beneficia ser parte de su pueblo? Son preguntas que muchos cristianos, sobre todo nuevos en seguir a Cristo, se hacen día tras día. Toda acción tiene su beneficio por lo que tenemos entendido, es un hecho. Así como hacer cualquier cosa tiene sus beneficios, servir al Señor te traerá un montón de cosas buenas en forma de bendiciones. Uno de los pasajes bíblicos que habla sobre ello es el Salmo 37, muy interesante de leer y que te mostraremos a continuación.

Índice de contenidos

Los justos a los ojos de Dios

Dios nos creó a su imagen y semejanza, lo que quiere decir que nos hizo con la capacidad de pensar, razonar y amar. Amar es la cualidad más sobresaliente de Dios, así como también la del hombre. No obstante, la naturaleza de los seres humanos se ha visto corrompida por las tentaciones de la carne, inclinándose así a cometer pecados, en ocasiones, de manera deliberada.

Es aquí en donde entran los justos para Dios. El Salmista David hizo una afirmación muy interesante, en el salmo 37:25, y dice, básicamente, que no ha visto nunca a nadie justo en toda su forma, es decir, nadie completamente justo y recto. Si leemos la biblia nos damos cuenta de que Dios ama a quién es justo, e incita a quienes considera sus verdaderos adoradores a buscar la justicia.

¿Qué conlleva ser justo?

Ya tenemos una idea de cómo Dios mira a los justos, pero, ¿qué es necesario para serlo? ¿Cómo logró, ante los ojos del Señor, ser una persona justa? Esto es sencillo de responder. Ser una persona justa implica apegarnos y obedecer todas y cada una de las leyes divinas sobre aquello que es malo y lo que es bueno. La biblia en reiteradas ocasiones (como el capítulo 10 de Proverbios) nos exhorta a someternos a la voluntad de Dios, mientras señala las bendiciones que obtendremos.

Dichas bendiciones pueden ser bien espirituales, las cuales se traducen como una abundancia de alimento espiritual nutritivo, un trabajo satisfactorio y muy gratificante, así como una excelente relación con Dios y nuestro prójimo.

¿Qué obtenemos los justos de Dios?

Si leemos la Biblia podemos entender que los justos reciben de Dios la paz en sus almas y espíritus. Las personas justas, como ya mencionamos, son aquellas que se mantienen rectas y apegadas a las normas de Dios.

Esto no solo quiere decir que obedecemos a Dios, sino que le amamos. Al ser justos y amar a Dios, el Señor puede ayudarnos a hacer cualquier cosa. Recordemos que Dios es nuestro Padre, y así como un padre protege a su hijo, Jehová cuida mucho de Su pueblo y Sus Hijos.

Un hecho, también interesante, es que Dios premia a quienes buscan agradar. Es decir, debes buscar de Dios si quieres que él obre en ti y lo que te pasa. Si eres eso, notarás cómo tu relación con Él se irá mejorando gradualmente, y cualquier cosa que tú le pidas te la dará, porque el Señor así es.

Dios y los impíos

La injusticia y las personas que la profesan tienen enemistad con el Señor. Respecto a la injusticia la Biblia es un libro que tiene mucho qué decir al respecto. Algo que sabemos es que Dios está a favor de la justicia, y en contra de la injusticia, la aborrece. La justicia es un elemento imprescindible en el trono de Dios, y no está de acuerdo con la parcialidad, menos si hablamos de una balanza inclinada.

En el hombre, la injusticia se genera en su corazón como resultado de falta de amor, y presencia de parcialidad y juicio. Esto tiene su inicio en la Caída del Hombre (conocido también como El Pecado Original), y desde entonces cada persona sobre la faz de la Tierra es injusta, y la injusticia mancha nuestras vidas conforme vamos por ahí juzgando injustamente y colocando otras normas que ni nosotros estamos dispuestos a cumplir.

La única forma segura de salir de esta situación es aceptar, antes que nada, que Dios es el único justo y perfecto, y que los seres humanos llevamos en nuestro ADN ser malos e injustos, menos perfectos. Posterior a eso, debemos aceptar la justicia de Dios. Esto ocurrirá solo cuando ya no deseemos ser justos, y ahí seremos capaces de confiar en Quien juzga al impío. Allí podremos luchar contra la injusticia con más claridad y una actitud misericordiosa.

Ser buenos frente a lo malo. Salmo 37

Este es el título que usaremos para el Salmo 37, puesto a que si lo leemos podemos ver que son palabras hechas para quienes son justos, que se encuentran contra personas impías. Podemos verlo en el primer versículo, en el cual podemos ver una declaración, la cual no explica que no hemos de pasar preocupación, puesto a que el Señor conoce que Su pueblo se siente celoso de los ricos y grandes, más en tiempos de crisis. Por lo tanto nos incita a no preocuparnos ya que Él es justo y sabe lo que está haciendo.

Después habla sobre la destrucción de los incrédulos, y que dicha destrucción aumentará, notificando que la gloria de quienes obran el mal se desvanecerá como el humo. Si seguimos notamos que nos incita a confiar en Dios, y es que nuestra fe hacia Él ayuda mucho a curar nuestro sufrimiento y dolor, e igualmente el acto de hacer el bien nos cura. Posteriormente nos indica que hemos de ser felices en el Señor, puesto a que si lo tenemos en nuestra vida no hay necesidad de la que preocuparnos, ya que con él recibiremos abundantes bendiciones.

Entre otras cosas, pero no menos importante, el Señor nos invita a sumirnos en su camino y no desesperar, simplemente esperarlo. Explica, además, que nunca es muy temprano ni tarde, y no dejemos que las cosas buenas provenientes del mundo nos seduzcan, ya que estas cosas van a desaparecer, y que lo único que hemos de esperar es su promesa.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *